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DECOMISAN 760 BOTAS POR RIESGO TOXICO EN EL PAIS VASCO Array Imprimir Array
Domingo, 22 de Marzo de 2009 22:00

Hasta hace poco era una sustancia desconocida. Pero, en unos meses, se ha convertido en un término que se ha cruzado en la vida de centenares de afectados de todo el país, incluido Euskadi. El dimetilfumarato, un fungicida altamente tóxico usado como producto antimoho en calzado y sofás, les ha provocado graves alergias en la piel, erupciones, irritaciones, picores, quemaduras... Un auténtico calvario del que tampoco se han librado los consumidores vascos. Varios de ellos forman parte de la asociación nacional de afectados por el dimetilfumarato (Andafed), impulsada por una vitoriana, y que agrupa a más de dos centenares de afectados.

El producto, detectado principalmente en productos procedentes de China, ha sido ya prohibido tanto por el Ministerio de Sanidad y Consumo como por la Unión Europea al estar considerado «como una sustancia nociva por vía dermal, irritante para la piel y causante de lesiones oculares graves». La retirada de productos sospechosos de haber estado en contacto con la sustancia no se ha hecho esperar.

En el País Vasco se han inmovilizado un total de 761 pares de calzado de diferentes establecimientos comerciales desde comienzos de año, según los datos del Departamento vasco de Industria, Consumo y Turismo. 292 se recogieron en tiendas de Guipúzcoa y 469 en Vizcaya. En Álava, ninguno. En el resto de España, no hay semana en la que no se decomisen partidas de calzado 'made in China' por contener dimetilfumarato. En Andalucía, por ejemplo, se han retirado ya más de 15.000 pares. No se salvan ni los zapatos para niños.

El fungicida, al entrar en contacto con la piel, desata en pocas horas un proceso alérgico que incluye ampollas, quemaduras graves, irritaciones, hinchazones y dolores. Marga Santamaría, vecina de Vitoria, compró en noviembre en Valladolid una botas en un comercio «de una cadena de tiendas española». Al poco de ponérselas, sus pies se hincharon «tres tallas» y «se llenaron de granos y ampollas». Preocupada por la magnitud del problema, colgó la imagen de su pie hinchado en Internet. «Pronto me llamó un montón de gente contándome que les pasaba lo mismo», relata.

En Barakaldo

Conchi Cobos es otra de las afectadas. Adquirió una botas en un centro comercial de Barakaldo y poco después de ponérselas notó los primeros efectos. «Empecé a sentir molestias y al quitarme las medias vi la piel cuarteada, reseca. Por la noche ya no podía dormir. Me salieron puntitos rojos. Sólo me aliviaba si metía los pies en agua con hielo». Esta bilbaína de 50 años tuvo que ir a Urgencias. Ya ha pasado un mes desde entonces y todavía nota los efectos. «Tengo manchas rojas y debo seguir pasando controles médicos», detalla.

La primera afección cutánea desaparece a las semanas con un tratamiento a base de corticoides, antihistamínicos y antibióticos. «Lo que nos preocupa son las secuelas. Muchos tenemos efectos secundarios. Estamos angustiados sobre cómo va a evolucionar, porque el organismo ha chupado la sustancia», comentan los afectados.

Fuente: elcorreodigital.com